Oración de la Guerra Espiritual

Consejo: Cuando me hice cristiano no estaba seguro como orar. Si le gustaría saber como oraba cuando no sabía como orar, tengo dos secretos para ti: 1) orar en lenguas, 2) orar la oración de guerra espiritual, que se atribuye a Víctor Matthews. Lo convertí mi habito diario de orar en estas dos maneras antes de que me sintiera cómodo en conversar con Dios refiriéndome a mis propios versículos bíblicos. La Oración de guerra espiritual está basada en las escrituras y es un modelo ejemplar de oración.

 

Padre Celestial, me inclino ante ti en adoración y alabanza. Me cubro con la sangre de Señor Jesucristo para mi protección. Me entrego completamente y sin ninguna reservación a ti en cada área de mi vida. Me opongo a toda obra de satanás que interfiera en mi vida de oración. Me dirijo a Dios Único y Verdadero y me rehuso a cualquier interferencia de satanás en mi oración.

 

Satanás, te ordeno en nombre de Jesucristo que dejes mi presencia con todos tus demonios. Pongo la sangre del Señor Jesucristo entre tú y yo.

 

Padre Celestial, te adoro y te doy mis gracias y alabanzas. Reconozco por fe que Eres digno de recibir toda la gloria y honra y alabanza. Vuelvo a jurarte mi lealtad y ruego que el Espíritu Santo me ayude en este tiempo de oración. Estoy agradecido, mi Padre Celestial, que me amaste desde la eternidad en el pasado y que mandaste al Señor Jesucristo a este mundo para morir como mi sustituto. Estoy agradecido que el Señor Jesucristo vino como mi representante y que a través de Él me has perdonado completamente; me has regalado la vida eterna; me has hecho la justicia de Dios en Él, así que ya estoy reconciliado. Estoy agradecido por que Tu me has completado, y que Te me has ofrecido para ser mi ayuda y fortaleza de día en día. 

 

Padre Celestial, abre mis ojos para que vea cuan grande Eres y cuan completa es Tu provisión para este día. Estoy agradecido porque la victoria que el Señor Jesucristo ganó en la cruz para mí y en Su Resurrección me fue dada y que estoy sentado con el Señor Jesucristo en los lugares celestiales. Tomo mi posición con Él en los lugares celestiales y reconozco por fe que todos los espíritus malvados y satanás mismo están aplastados debajo de mis pies. Por lo tanto declaró que satanás y todos sus espíritus malvados son sujetos a mi en el Nombre del Señor Jesucristo.

 

Estoy agradecido por la armadura que me diste. Me visto ceñido mi lomo con la verdad, me pongo coraza de justicia y de amor, calzo mis pies con el evangelio de la paz y tomo el yelmo de la salvación. Levantó el escudo de la fe contra todos los dardos de fuego del maligno; alzó en la mano la Espada del Espíritu, la Palabra de Dios, que es más cortante que toda espada de dos filos y penetra hasta partir el alma y el espíritu y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Decido usar Tu Palabra contra todas las potestades del maligno en mi vida. Me visto de esta Armadura y vivo y oro en dependencia completa en Ti, Bendito Espíritu Santo.

 

Estoy agradecido, Padre Celestial, que el Señor Jesucristo despojó a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Reclamo toda la victoria para mi vida hoy. Rechazo todas las insinuaciones y las acusaciones y las tentaciones del satanás. Afirmó que la Palabra de Dios es verdadera y elijo vivir hoy en luz de la Palabra de Dios. Elijo, Padre Celestial, vivir en obediencia a Ti y en comunión Contigo. Ábreme los ojos y muéstrame las áreas de mi vida que no te complacen. Obra en mi para limpiarme en cualquier área de mi vida que le diese acceso al diablo. Me aferro a todo lo que significa ser Tu hijo adoptado y le doy la bienvenida al ministerio completo del Espíritu Santo.

 

Por fe y con dependencia en Ti me despojo del hombre antiguo y entro en toda la victoria de la crucifixión donde el Señor Jesucristo proveyó limpieza de la naturaleza antigua. Me visto de hombre nuevo y me aferro a la victoria completa de la Resurrección y la provisión que Él me concedió para que yo viviera por encima del pecado. 

 

Por lo tanto, hoy me despojo de la naturaleza antigua con su egoísmo y me visto de la naturaleza nueva con su amor. Me despojo de la naturaleza antigua con sus temores y me visto de la naturaleza nueva con su valor. Me despojo de la naturaleza antigua con sus lujurias engañosas y me visto de la naturaleza nueva con su justicia, pureza y honestidad. 

 

En todo me aferro a la victoria de la Ascensión y la Glorificación del Señor Jesucristo, por la cual todos los principados y las potestades fueron hechos sujetos a Él. Declaro mi posición en Cristo como victoriosa con Él sobre todos los enemigos de mi alma. Bendito Espíritu Santo, oro que me llenes. Entra en mi vida, rompe todo ídolo y echa afuera a todo enemigo. 

 

Estoy agradecido, Padre Celestial, por la expresión de tu voluntad en mi vida diaria según me lo has demostrado en Tu Palabra. Por lo tanto, reclamo toda la voluntad de Dios para hoy. Estoy agradecido que me has bendecido con todas las bendiciones espirituales en los lugares celestiales en Cristo Jesús. Estoy agradecido que me has hecho renacer para una esperanza viva por medio de la Resurrección de Jesucristo de la muerte. Estoy agradecido que me concediste una provisión para que hoy pudiera vivir lleno del Espíritu de Dios con amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Reconozco que esta es Tu voluntad para mí y por lo tanto rechazo y resisto todos los intentos de satanás y sus espíritus malignos de robarme la voluntad de Dios. Me rehuso hoy a creer mis sentimientos y levanto el Escudo de la Fe contra todas las acusaciones y distorsiones e insinuaciones que satanás me meta en la mente. Reclamo la voluntad de Dios completa para mi vida. 

 

En el Nombre del Señor Jesucristo, me rindo completamente a Ti, mi Padre Celestial, como un sacrificio vivo. Elijo no conformarme a este mundo. Elijo ser transformado renovando mi mente y oro que me muestres Tu voluntad y me encamines en toda la plenitud de Tu voluntad hoy.

 

Estoy agradecido, Padre Celestial, que las armas de mi milicia no son carnales sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia al Señor Jesucristo. Por lo tanto, en mi propia vida hoy destruyo fortalezas de satanás y destrozo los planes de satanás que han sido formados contra mí. Destruyo fortalezas de satanás en contra de mi mente y entrego mi mente a Ti, Bendito Espíritu Santo. Afirmo, Padre Celestial, que no me has dado espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio. Rompo y destruyo las fortalezas que satanás formó contra mi cuerpo hoy; Te entrego mi cuerpo a Ti, reconociendo que soy Tu templo. Me regocijo en Tu misericordia y bondad. 

 

Padre Celestial, oro que ahora y durante este día me fortalezcas y me ilumines; muéstrame como satanás está interfiriendo y tentando y mintiendo y distorsionando la Verdad en mi vida. Ayúdame ser una persona que te agrada. Ayúdame ser agresivo en oración y en Fe. Ayúdame ser agresivo mentalmente, meditar sobre Tu Palabra y practicarla, y darte Tu debido lugar en mi vida.

 

De nuevo, me cubro con la sangre del Señor Jesucristo y oro que tú, Bendito Espíritu Santo, atraigas toda la obra de la Crucifixión, toda la obra de la Resurrección, toda la obra de la Glorificación y toda la obra del Pentecostés en mi vida hoy. Me entrego a Ti. Me rehuso a desanimarme. Eres el Dios de toda la esperanza. Has comprobado Tu poder al levantar a Jesucristo de la muerte, y demando en todas formas la victoria sobre todos poderes satánicos en mi vida. Oro en el Nombre del Señor Jesucristo, dándole gracias. Amén.